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La Secretaría de Transparencia de la Presidencia lanza Rally Colombia, un concurso que promueve la veeduría ciudadana

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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Tercer Diálogo Regional de Política de Gobierno Abierto en América Latina y el Caribe

​13/10/16
En primer lugar, quiero agradecer al BID por elegir a Colombia como país anfitrión de este Tercer Diálogo Regional de Gobierno Abierto.

Esta elección –como yo lo veo– es un reconocimiento adicional a nuestros avances en el proceso de construir un país más íntegro, transparente y libre de corrupción.

Los evaluadores de Colombia en el proceso de acceso a la OCDE; los cerca de 40 países que participaron en la Cumbre Anticorrupción de Londres del pasado 12 de mayo –que tuve el honor de copresidir, por invitación del Primer Ministro británico–; así como los 65 países de la Alianza por el Gobierno Abierto, TAMBIÉN han reconocido nuestros esfuerzos en este frente.

Lo cierto es que los avances logrados por Colombia no se han limitado al desarrollo del Gobierno Abierto, entendido como la apertura de información de la rama ejecutiva del poder público.

Han ido mucho más allá.

Tenemos claro que ya no es suficiente hablar de GOBIERNO ABIERTO.

Este concepto –muy útil– está quedando en el pasado.

Vivimos una nueva realidad.

Creemos que es indispensable hablar en los nuevos tiempos en otros términos de un ESTADO ABIERTO.

¿Y qué es un ESTADO ABIERTO?

Es un nuevo tipo de Estado, resultante de la transformación más completa en el acceso a la información pública en TODAS LAS RAMAS y NIVELES DEL PODER PÚBLICO.

Es un Estado en el cual todas las entidades o instituciones que administran recursos públicos o que prestan una función pública tienen la obligación de entregar de manera proactiva todos los datos e información de los que disponen a la ciudadanía.

Hacia allá tenemos que avanzar, y me complace poder decir que en Colombia ya hemos dado pasos muy importantes para construir ese Estado abierto.

Menciono apenas algunos, que luego –con seguridad– serán ampliados por los el Secretario de Transparencia de la Presidencia y otros funcionarios que participarán en este Diálogo.

Ordené la publicación de las declaraciones de bienes y rentas de los miembros del Gabinete ministerial. Todos cumplieron.

La declaración de renta del Presidente de la República también es pública, tengo entendido que es la primera vez.

Logramos la aprobación de la Ley de Transparencia.

Modernizamos el Portal de Contratación Pública.

Realizamos la Primera Feria Nacional de Transparencia, logrando que 150 mil funcionarios de todas las ramas del poder público firmaran compromisos por la integridad.

Trabajamos hombro a hombro con el Consejo de Estado y el Congreso de la República, en el diseño de su estrategia de transparencia.

Diseñamos un ambicioso plan en el marco de la Alianza para el Gobierno Abierto, en conjunto con la sociedad civil.

Impulsamos el Portal de Integridad y Transparencia Empresarial, el cual lanzaremos a finales de este mes.

Consolidamos un equipo para implementar la Red de Gobiernos Locales Abiertos, trabajando con gobernadores y alcaldes a lo largo y ancho del país.

Capacitamos a funcionarios de más de 60 entidades en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

Y, por si fuera poco, hoy estamos expidiendo un decreto que reglamenta, de forma clara y precisa, qué se entiende por persona expuesta políticamente, incluyendo a personas que antes no se consideraban bajo esta condición.

¿Esto qué significa esto? Que habrá más controles por parte del sistema financiero sobre cualquier actividad sospechosa de personajes que detentan alguna clase de poder, con lo que seremos más efectivos en la lucha contra la corrupción.

En suma: venimos impulsando, una decisión, una gran revolución de la transparencia no solo del Gobierno, sino de todo el Estado.

Y lo hacemos, además, de la mano de la gente, de la ciudadanía, que debe ser nuestra primera veedora, nuestra primera aliada en este propósito, que es de todos los colombianos.

Por eso, desde el 2011, con el Estatuto Anticorrupción, creamos la Comisión Nacional Ciudadana de Lucha contra la Corrupción, y me complace decir que a fines de esta semana estaremos definiendo los nuevos miembros de esta comisión, para que nos sigan acompañando y apoyando en esta tarea.

Apreciados amigos:

La REVOLUCIÓN DE LA TRANSPARENCIA es un requisito indispensable para la CONSTRUCCIÓN DE una PAZ ESTABLE Y DURADERA por la cual seguimos trabajando con absoluta convicción y determinación.

La paz real, la paz amplia y profunda, la paz de todos, solo es posible si se erige sobre la legitimidad del Estado.

Y la legitimidad del Estado solo puede alcanzarse si se cuenta con buen gobierno y buena administración en todos los ámbitos.

La transparencia, la intolerancia absoluta con la corrupción, y la vocación plena y profunda de servicio al ciudadano, son –precisamente– el camino hacia el BUEN GOBIERNO, un concepto que he defendido durante toda mi vida pública, y que debe traducirse en mayor bienestar para toda la población.

Cada vez que un funcionario abusa de su poder para usurpar recursos públicos, pone en riesgo el bienestar de los ciudadanos y atenta contra sus derechos fundamentales. Por eso la corrupción es uno de los peores males, peores crímenes.

Ayer un juez de la República profirió la primera sentencia condenatoria –a seis años de cárcel– en contra de una de las personas vinculadas con la defraudación de recursos de los Juegos Nacionales.

Las anomalías que venían ocurriendo en los procesos contractuales para la construción de los escenarios deportivos de Ibagué fueron denunciadas por la Secretaría de Transparencia de la Presdidencia en febrero del año pasado.

Tristemente, a pesar de que las alarmas fueron puestas en conocimiento de los entes de control y de las entidades contratantes, no fue posible evitar el fraude que se venía fraguando.

Por fortuna, la justicia ya está operando, operó rápidamente como lo demuestra la sentencia que acaba de producirse.

Y aprovecho para pedirle al Fiscal General de la Nación que –en la misma línea de lo que ha denunciado la Secretaría de Transparencia– también examine al máximo la conducta del curador que, incurriendo en graves anomalías, aprobó los diseños de obra en tiempo record; así como la de los mandatarios que son mencionados en el referido fallo judicial.

Qué bueno poder decir que con el nuevo Fiscal tenemos un compromiso firme y decidido de combatir conjuntamente, en forma coordinadamente, el flagelo de la corrupción, y que hemos hecho de esta lucha, para los dos, una prioridad absoluta.

Estamos trabajando en un mecanismo especial de coordinación entre el Gobierno y la Fiscalía para avanzar con mayor eficacia, con mayor intensidad, más focalizadamente, de forma que los corruptos, los que roban los recursos de todos, estén donde deben estar: en la cárcel.

Hoy reafirmo ante Colombia, y ante nuestros amigos de América Latina y el Caribe, mi compromiso en seguir impulsando las reformas necesarias para la consolidación de un Estado abierto, legítimo, participativo y libre de corrupción.

Anoche estuve reunido por varias horas con el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, y su equipo de trabajo.

Ya hemos sido aceptados en 17 de los 23 comités que componen esta organización –incluido el Comité Antisoborno–, pero en este tema queremos ir mucho más allá.

Y con el doctor Gurría y con su equipo quedamos de trabajar conjuntamente para elaborar y presentar al Congreso una legislación integral contra la corrupción, que sea considerada como estado del arte en el mundo entero.

Tenemos esa firme intención: recojamos todas la experiencias del mundo, recojamos todo los que tiene la OCDE y le presentamos al Congreso de la República una legislación que sea considerada Estado del arte.

Creo que este será un legado de transparencia para el futuro.

Así como mantenemos este compromiso contra la corrupción, hoy quiero decirles –con el corazón en la mano– que voy a continuar avanzando en la búsqueda de la paz, que tanto anhelamos, hasta alcanzarla.

La corrupción genera violencia y la violencia genera y facilita la corrupción. Necesitamos algo distinto.

Necesitamos paz para la transparencia. Y transparencia para una mejor paz.

Quienes creen que renunciaré a hacer realidad ese anhelo, ese clamor de todos los colombianos, se equivocan de cabo a rabo.

¡Cómo renunciar a ese anhelo cuando el mundo entero es testigo de cómo los jóvenes, las víctimas, los indígenas, los ciudadanos de todas las regiones, de la Colombia profunda y la Colombia urbana, han arropado con amor, con sentido patriótico y voluntad de lucha este sueño colectivo!

No. ¡YO NO VOY A TRAICIONAR LA ESPERANZA DE COLOMBIA!

Ayer vimos a estos jóvenes, a todos los bogotanos nuevamente en la Plaza de Bolívar, la llenaron nuevamente, pidiendo acuerdo ya.

Martin Luther King decía que tenemos que ser capaces de construir una sociedad en la que podamos vivir tranquilos con nuestra conciencia.

Yo pienso que los colombianos tenemos que ser capaces de construir un país en el que podamos mirarnos los unos a los otros sin vergüenza, sin remordimientos por no haber hecho lo suficiente para alcanzar y consolidar la paz.

Ese es nuestro desafío. Por eso quiero invitar a todos los colombianos que se abstuvieron de votar –me decían ayer que habían muchos de ellos en la Plaza diciendo yo, cómo fue posible que no voté- a todos los invito a cruzar el puente de la indiferencia y expresarse.

Por eso invito a todos quienes votaron por el NO, a abrir sus corazones al diálogo, un diálogo razonable, un diálogo generoso; en eso hemos estado todos estos días, abriendo el diálogo con todos, todas las expresiones de quienes tenían algún tipo de preocupación por estos acuerdos y estamos más que dispuestos –como lo he dicho- a escuchar y hacer los ajustes que puedan hacerse.

Por eso invito a todos quienes votaron por el SÍ o lo apoyaron de una u otra forma, a no renunciar a su derecho de vivir en un país en paz, y a seguir agitando con su activismo, su arte, lo que vimos en la Plaza de Bolívar hace un par de días en materia de expresión cultural fue maravilloso, con sus palabras, la conciencia de aquellos que siguen sin entender el momento transcendental de la historia en que vivimos.

A ayudarlos para que puedan perdonar, para que puedan avanzar, y dejar atrás un pasado que ha sido un pasado lleno de miedo, lleno de rencores.

Y quiero agradecer, en este oportuno encuentro regional, a la comunidad internacional por seguir acompañando, por seguir alentando, este esfuerzo de paz. He recibido llamadas de todos los rincones del planeta diciéndome: siga, continúe, esta es una causa que ya se ha vuelto una causa mundial.

Ahora, después de esta reunión me voy a reunir con el Secretario General de la OEA, así como él, todos los funcionarios de entidades internacionales también se han expresado en esa dirección.

Sin ustedes y la comunidad internacional, el aire se nos hubiera terminado hace mucho.

Su presencia, su ánimo, sus palabras son oxígeno para la Colombia que está naciendo, para una Colombia brillante del presente pero sobre todo del futuro.

Una Colombia más transparente, más eficiente, más abierta y más ágil en el servicio al ciudadano.

Una Colombia en paz –¡por fin en paz!– donde nos concentremos como debe ser en la lucha contra la corrupción y por la transparencia, y nunca más –¡nunca más!– en enfrentar un conflicto absurdo entre hijos de una misma nación.

Muchas gracias.

Quiero agradecer al BID por elegir a Colombia como país anfitrión de este Tercer Diálogo Regional de Gobierno Abierto.

Esta elección –como yo lo veo– es un reconocimiento adicional a nuestros avances en el proceso de construir un país más íntegro, transparente y libre de corrupción.

Los evaluadores de Colombia en el proceso de acceso a la OCDE; los cerca de 40 países que participaron en la Cumbre Anticorrupción de Londres del pasado 12 de mayo –que tuve el honor de copresidir, por invitación del Primer Ministro británico–; así como los 65 países de la Alianza por el Gobierno Abierto, TAMBIÉN han reconocido nuestros esfuerzos en este frente.

Lo cierto es que los avances logrados por Colombia no se han limitado al desarrollo del Gobierno Abierto, entendido como la apertura de información de la rama ejecutiva del poder público.

Han ido mucho más allá.

Tenemos claro que ya no es suficiente hablar de GOBIERNO ABIERTO.

Este concepto –muy útil– está quedando en el pasado.

Vivimos una nueva realidad.

Creemos que es indispensable hablar en los nuevos tiempos en otros términos de un ESTADO ABIERTO.

¿Y qué es un ESTADO ABIERTO?

Es un nuevo tipo de Estado, resultante de la transformación más completa en el acceso a la información pública en TODAS LAS RAMAS y NIVELES DEL PODER PÚBLICO.

Es un Estado en el cual todas las entidades o instituciones que administran recursos públicos o que prestan una función pública tienen la obligación de entregar de manera proactiva todos los datos e información de los que disponen a la ciudadanía.

Hacia allá tenemos que avanzar, y me complace poder decir que en Colombia ya hemos dado pasos muy importantes para construir ese Estado abierto.

Menciono apenas algunos, que luego –con seguridad– serán ampliados por los el Secretario de Transparencia de la Presidencia y otros funcionarios que participarán en este Diálogo.

Ordené la publicación de las declaraciones de bienes y rentas de los miembros del Gabinete ministerial. Todos cumplieron.

La declaración de renta del Presidente de la República también es pública, tengo entendido que es la primera vez.

Logramos la aprobación de la Ley de Transparencia.

Modernizamos el Portal de Contratación Pública.

Realizamos la Primera Feria Nacional de Transparencia, logrando que 150 mil funcionarios de todas las ramas del poder público firmaran compromisos por la integridad.

Trabajamos hombro a hombro con el Consejo de Estado y el Congreso de la República, en el diseño de su estrategia de transparencia.

Diseñamos un ambicioso plan en el marco de la Alianza para el Gobierno Abierto, en conjunto con la sociedad civil.

Impulsamos el Portal de Integridad y Transparencia Empresarial, el cual lanzaremos a finales de este mes.

Consolidamos un equipo para implementar la Red de Gobiernos Locales Abiertos, trabajando con gobernadores y alcaldes a lo largo y ancho del país.

Capacitamos a funcionarios de más de 60 entidades en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

Y, por si fuera poco, hoy estamos expidiendo un decreto que reglamenta, de forma clara y precisa, qué se entiende por persona expuesta políticamente, incluyendo a personas que antes no se consideraban bajo esta condición.

¿Esto qué significa esto? Que habrá más controles por parte del sistema financiero sobre cualquier actividad sospechosa de personajes que detentan alguna clase de poder, con lo que seremos más efectivos en la lucha contra la corrupción.

En suma: venimos impulsando, una decisión, una gran revolución de la transparencia no solo del Gobierno, sino de todo el Estado.

Y lo hacemos, además, de la mano de la gente, de la ciudadanía, que debe ser nuestra primera veedora, nuestra primera aliada en este propósito, que es de todos los colombianos.

Por eso, desde el 2011, con el Estatuto Anticorrupción, creamos la Comisión Nacional Ciudadana de Lucha contra la Corrupción, y me complace decir que a fines de esta semana estaremos definiendo los nuevos miembros de esta comisión, para que nos sigan acompañando y apoyando en esta tarea.

Apreciados amigos:

La REVOLUCIÓN DE LA TRANSPARENCIA es un requisito indispensable para la CONSTRUCCIÓN DE una PAZ ESTABLE Y DURADERA por la cual seguimos trabajando con absoluta convicción y determinación.

La paz real, la paz amplia y profunda, la paz de todos, solo es posible si se erige sobre la legitimidad del Estado.

Y la legitimidad del Estado solo puede alcanzarse si se cuenta con buen gobierno y buena administración en todos los ámbitos.

La transparencia, la intolerancia absoluta con la corrupción, y la vocación plena y profunda de servicio al ciudadano, son –precisamente– el camino hacia el BUEN GOBIERNO, un concepto que he defendido durante toda mi vida pública, y que debe traducirse en mayor bienestar para toda la población.

Cada vez que un funcionario abusa de su poder para usurpar recursos públicos, pone en riesgo el bienestar de los ciudadanos y atenta contra sus derechos fundamentales. Por eso la corrupción es uno de los peores males, peores crímenes.

Ayer un juez de la República profirió la primera sentencia condenatoria –a seis años de cárcel– en contra de una de las personas vinculadas con la defraudación de recursos de los Juegos Nacionales.

Las anomalías que venían ocurriendo en los procesos contractuales para la construción de los escenarios deportivos de Ibagué fueron denunciadas por la Secretaría de Transparencia de laPresdidencia en febrero del año pasado.

Tristemente, a pesar de que las alarmas fueron puestas en conocimiento de los entes de control y de las entidades contratantes, no fue posible evitar el fraude que se venía fraguando.

Por fortuna, la justicia ya está operando, operó rápidamente como lo demuestra la sentencia que acaba de producirse.

Y aprovecho para pedirle al Fiscal General de la Nación que –en la misma línea de lo que ha denunciado la Secretaría de Transparencia– también examine al máximo la conducta del curador que, incurriendo en graves anomalías, aprobó los diseños de obra en tiempo record; así como la de los mandatarios que son mencionados en el referido fallo judicial.

Qué bueno poder decir que con el nuevo Fiscal tenemos un compromiso firme y decidido de combatir conjuntamente, en forma coordinadamente, el flagelo de la corrupción, y que hemos hecho de esta lucha, para los dos, una prioridad absoluta.

Estamos trabajando en un mecanismo especial de coordinación entre el Gobierno y la Fiscalía para avanzar con mayor eficacia, con mayor intensidad, más focalizadamente, de forma que los corruptos, los que roban los recursos de todos, estén donde deben estar: en la cárcel.

Hoy reafirmo ante Colombia, y ante nuestros amigos de América Latina y el Caribe, mi compromiso en seguir impulsando las reformas necesarias para la consolidación de un Estado abierto, legítimo, participativo y libre de corrupción.

Anoche estuve reunido por varias horas con el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, y su equipo de trabajo.

Ya hemos sido aceptados en 17 de los 23 comités que componen esta organización –incluido el Comité Antisoborno–, pero en este tema queremos ir mucho más allá.

Y con el doctor Gurría y con su equipo quedamos de trabajar conjuntamente para elaborar y presentar al Congreso una legislación integral contra la corrupción, que sea considerada como estado del arte en el mundo entero.

Tenemos esa firme intención: recojamos todas la experiencias del mundo, recojamos todo los que tiene la OCDE y le presentamos al Congreso de la República una legislación que sea considerada Estado del arte.

Creo que este será un legado de transparencia para el futuro.

Así como mantenemos este compromiso contra la corrupción, hoy quiero decirles –con el corazón en la mano– que voy a continuar avanzando en la búsqueda de la paz, que tanto anhelamos, hasta alcanzarla.

La corrupción genera violencia y la violencia genera y facilita la corrupción. Necesitamos algo distinto.

Necesitamos paz para la transparencia. Y transparencia para una mejor paz.

Quienes creen que renunciaré a hacer realidad ese anhelo, ese clamor de todos los colombianos, se equivocan de cabo a rabo.

¡Cómo renunciar a ese anhelo cuando el mundo entero es testigo de cómo los jóvenes, las víctimas, los indígenas, los ciudadanos de todas las regiones, de la Colombia profunda y la Colombia urbana, han arropado con amor, con sentido patriótico y voluntad de lucha este sueño colectivo!

No. ¡YO NO VOY A TRAICIONAR LA ESPERANZA DE COLOMBIA!

Ayer vimos a estos jóvenes, a todos los bogotanos nuevamente en la Plaza de Bolívar, la llenaron nuevamente, pidiendo acuerdo ya.

Martin Luther King decía que tenemos que ser capaces de construir una sociedad en la que podamos vivir tranquilos con nuestra conciencia.

Yo pienso que los colombianos tenemos que ser capaces de construir un país en el que podamos mirarnos los unos a los otros sin vergüenza, sin remordimientos por no haber hecho lo suficiente para alcanzar y consolidar la paz.

Ese es nuestro desafío. Por eso quiero invitar a todos los colombianos que se abstuvieron de votar –me decían ayer que habían muchos de ellos en la Plaza diciendo yo, cómo fue posible que no voté- a todos los invito a cruzar el puente de la indiferencia y expresarse.

Por eso invito a todos quienes votaron por el NO, a abrir sus corazones al diálogo, un diálogo razonable, un diálogo generoso; en eso hemos estado todos estos días, abriendo el diálogo con todos, todas las expresiones de quienes tenían algún tipo de preocupación por estos acuerdos y estamos más que dispuestos –como lo he dicho- a escuchar y hacer los ajustes que puedan hacerse.

Por eso invito a todos quienes votaron por el SÍ o lo apoyaron de una u otra forma, a no renunciar a su derecho de vivir en un país en paz, y a seguir agitando con su activismo, su arte, lo que vimos en la Plaza de Bolívar hace un par de días en materia de expresión cultural fue maravilloso, con sus palabras, la conciencia de aquellos que siguen sin entender el momento transcendental de la historia en que vivimos.

A ayudarlos para que puedan perdonar, para que puedan avanzar, y dejar atrás un pasado que ha sido un pasado lleno de miedo, lleno de rencores.

Y quiero agradecer, en este oportuno encuentro regional, a la comunidad internacional por seguir acompañando, por seguir alentando, este esfuerzo de paz. He recibido llamadas de todos los rincones del planeta diciéndome: siga, continúe, esta es una causa que ya se ha vuelto una causa mundial.

Ahora, después de esta reunión me voy a reunir con el Secretario General de la OEA, así como él, todos los funcionarios de entidades internacionales también se han expresado en esa dirección.

Sin ustedes y la comunidad internacional, el aire se nos hubiera terminado hace mucho.

Su presencia, su ánimo, sus palabras son oxígeno para la Colombia que está naciendo, para una Colombia brillante del presente pero sobre todo del futuro.

Una Colombia más transparente, más eficiente, más abierta y más ágil en el servicio al ciudadano.

Una Colombia en paz –¡por fin en paz!– donde nos concentremos como debe ser en la lucha contra la corrupción y por la transparencia, y nunca más –¡nunca más!– en enfrentar un conflicto absurdo entre hijos de una misma nación.

Muchas gracias.

 

Fuente: SIG

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